Crónica jornada 21

Increíble, impresionante, inexplicable, simplemente ba-lon-ces-to en estado puro.

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El del  pasado domingo era un partido importante, uno de esos partidos en los que está en juego mucho más que ganar o perder, un partido que puede decidir si vas a estar arriba o abajo. En resumen, no era un partido, era el partido.

Desde el principio de la liga este era uno de los partidos que habíamos marcado en rojo; sabíamos que iba a ser difícil, complicado y que, para ganar, teníamos que dar el 100% desde el primer minuto del partido. El partido de ida contra el Xirivella fue, quizás, de los más difíciles que hemos jugado, pero también de los que mejor hemos estado como equipo. En su casa demostramos que somos capaces de remontar un parcial de 17 – 3, y aquí, en casa, queríamos demostrar que, ante un gran rival, también somos capaces de imponernos en el marcador desde el principio.

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Como ya he dicho, las jugadoras sabíamos que era un partido que iba a influir mucho en el desarrollo del resto de la liga. Una victoria nos permitiría asentarnos en la segunda posición de la clasificación, empatadas con el Gandía; y una derrota supondría descolgarnos de la cabeza de la clasificación y situarnos en tercera posición con una victoria menos que el Gandía y el Xirivella.

Habíamos estado sacando números y, de cara a unos posibles play off, nos iba a beneficiar mucho estar en segunda posición en lugar de en un tercer puesto. Y, por todo esto, las guerreras lo dimos todo desde la rueda de calentamiento. Necesitábamos ganar, queríamos ganar e íbamos a ganar.

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No sabemos muy bien si por las ganas de jugar, por lo motivadas que estábamos, o porque jugábamos en nuestra pista, lo cierto es que, en esta ocasión, las jugadoras del Xirivella no nos parecieron tan grandes e imponentes como en el partido de la primera vuelta. Prueba de ello es que nos hicimos con el balón en el salto inicial y, cuando nosotras empezamos a tope de intensidad, es muy difícil que el rival pueda pararnos.

A pesar de que en un partido siempre se cometen fallos, gracias al trabajo que hemos estado haciendo durante toda la temporada, en esta ocasión no volvimos a cometer ninguno de los errores que casi nos cuestan la victoria en el partido de ida. Este partido fue nuestro desde el primer segundo, durante los cuarenta minutos fuimos por delante en el marcador, y eso nos permitió jugar más tranquilas y demostrar que, cuando queremos, podemos.

La defensa, que como ya saben es nuestro punto fuerte, estuvo de matrícula. La zona era nuestra, protegíamos el aro como si de un tesoro se tratase y, por ello, a las del Xirivella les costaba mucho conseguir anotar puntos. A pesar de ser más altas, más grandes y más fuertes, en esta ocasión eso no les sirvió para romper nuestra defensa.

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Y el ataque, que suele ser donde más flojas estamos, estuvo a la altura de la defensa. Mención especial a todas las jugadoras que se dedicaron a sumar puntos desde la línea de triple, en este partido, Ángela, Eva y Lucia, se propusieron que el marcador fuese aumentando de tres en tres. Triple que tiraban, triple que encestaban. ¿Se puede hacer mejor? Yo creo que no. Y, mientras ellas se adueñaban de la línea de triple, el resto de jugadoras trabajábamos desde dentro, sumando puntos de dos en dos y cogiendo rebotes importantes que nos permitían continuar atacando y tener mayor posesión del balón.

En resumen, no es que el Xirivella no jugase bien, sino que nosotras lo hicimos mejor. El pasado domingo demostramos, una vez más, que ¡¡LAS CHICAS SOMOS GUERRERAS!!. No se pierdan la oportunidad de vernos jugar desde las gradas, porque nosotras no estamos dispuestas a perder ni un partido más.

Crónica Jornada 20.

Y que gracioso es el destino…Si la semana pasada presumíamos de que no todo iba a ser sufrir; en el partido del sábado nos tocó pasarlo mal, pero muy mal. Que no cunda el pánico porque, después de todo el sufrimiento, conseguimos hacernos con la victoria. Sin embargo, debemos ser críticas con nosotras mismas, y si otras veces hemos alardeado de conseguir una victoria más que merecida, en esta ocasión no nos merecíamos ganar. Pero así funciona el mundo del deporte, no siempre gana quien más más lo merece. 

A modo de anécdota contaré que ninguna de nosotras conseguía recordar nada sobre el partido que jugamos en la primera vuelta contra el Meliana. Nos hemos pasado semanas preguntándonos ¿cómo jugaba el Meliana? ¿Eran buenas? ¿Nos costó ganarles? Y Antonio siempre nos respondía “es un equipo muy cañero que va a repartir leña como si no hubiese un mañana”, nosotras nos lo tomábamos medio en broma, que ingenuas fuimos… El sábado llego y, efectivamente, repartieron estopa a diestro y siniestro. 

Nada más llegar a la pista nos llevamos dos sorpresas; la primera fue que solo habían cinco jugadoras, algo que, en principio, jugaba a nuestro favor, y la segunda fue que había una jugadora que, sin exagerar, debía medir casi dos metros, algo que, seguramente, jugaba en nuestra contra, muy en nuestra contra. 

No voy a hacer comentario alguno sobre la cancha de baloncesto porque, a estas alturas, ya estoy más que convencida de que nuestra pista está a otro nivel, concretamente a un nivel muy superior al resto (cada día estoy más enamorada de nuestro parquet y cada día odio más el asfalto). 

El árbitro dio inicio al partido y el Meliana aprovecho para meter quinta y darnos una lección de lo que significa empezar un partido a tope de intensidad. Mientras el Meliana nos quitaba los rebotes, nos robaba los balones y metía las canastas, nosotras nos preguntábamos que estábamos haciendo mal…No nos costó mucho darnos cuenta de que estábamos haciéndolo todo mal, empezando por la concentración y la intensidad. 

Y, como nos pasa siempre, después de un par de minutos y unos cuantos gritos por parte de Antonio, conseguimos meternos en el partido e impedir que el Meliana hiciese más grande la distancia en el marcador. 

Efectivamente, su jugadora de dos metros nos hizo daño, bastante daño, sobre todo en el rebote. Nos costó alguna que otra falta cogerle el punto en la defensa, pero al final conseguimos frenarla y que dejase de anotar. Pero daba igual, porque si ella no metía las canastas, las metían las demás. 

Por suerte, siendo solo cinco jugadoras era muy complicado que ninguna de ellas terminase expulsada, Y así fue. En el último cuarto no les quedó más remedio que continuar el partido con cuatro jugadoras, para más tarde tener que seguir solo con tres. Y ese fue nuestro golpe de suerte, porque, siendo sincera, les diré que si hubiesen aguantado las cinco hasta el final no sé si hubiésemos conseguido hacernos con la victoria. 

De este partido hemos aprendido mucho. Hemos aprendido que ganar o perder depende de nosotras y, sobre todo, hemos aprendido que la suerte no va a estar siempre de nuestro lado para hacernos ganadoras sin merecerlo. 

La semana que viene partido importantísimo contra el Xirivella, equipo que esta semana ha vuelto a colocarse por delante de nosotras en la clasificación. Necesitamos ganar el domingo y, para ello, necesitamos que nos animéis desde las gradas gritando eso de ¡¡nuestras chicas son guerreras!!

Crónica jornada 19.

Si, como bien dicen, no todo en la vida va a ser sufrir; tampoco tienen porque ser todos los partidos de la liga complicados. Y, precisamente, el enfrentamiento del pasado domingo fue fácil, sencillo y para toda la familia o, mejor dicho, para toda la afición.

Tocaba jugar en casa y había que enfrentarse al Vedruna, equipo que va último en la clasificación y que, todavía, no ha conseguido hacerse con alguna victoria. Mentiríamos si dijésemos que no nos sentíamos ganadoras antes de jugar y, como no me gusta mentir, confesaré que el partido se daba por ganado incluso antes de jugarlo. No vayan a pensar que se nos ha subido la “fama” a la cabeza o que nos creemos invencibles, nada más lejos de la realidad; pero después de diecinueve partidos sufriendo uno tras otro para hacernos con la victoria, ya nos apetecía poder salir a jugar un partido sabiendo que, probablemente, íbamos a ganar. A favor de las rivales, quiero explicarles que, seguramente, se trata de un equipo que ha empezado a jugar al baloncesto este año, y que se encuentra en esa primera fase de aprendizaje por la que hemos pasado todos los equipos. Este año van últimas, pero que nadie se confíe, porque desde lejos se ve que tienen ganas de aprender y de formarse como equipo para poder luchar en lo alto de la clasificación dentro de algunos años. Todos los equipos que ocupamos los primeros puestos de la clasificación hemos tenido que pasar por lo que ahora está pasando el Vedruna, y desde aquí, con todo nuestro respeto, las animamos a no tirar la toalla y a seguir trabajando para que, dentro de no mucho tiempo, nos toque sudar como nunca para ganarles.

Por lo que a nosotras respecta, este era un partido que permitía probar cosas nuevas, y así se hizo. Durante los cuarenta minutos se probaron diferentes combinaciones de jugadoras en pista, para poder trabajar de cara a los partidos que van a ser decisivos para jugar la fase final. Fue un partido en que todas las jugadoras tuvieron la oportunidad de demostrar que, jueguen más o menos minutos en el resto de partidos, siempre están ahí para aportar su granito de arena a la victoria. Porque lo cierto es que no es posible que todas las jugadoras juguemos los minutos, pero también es cierto que, jugando más o menos minutos, la victoria siempre es de todas. Y no solo de las doce jugadoras que van al partido, sino de las dieciséis jugadoras que semana tras semana damos el 100% para crecer a nivel individual pero, sobre todo, para crecer como equipo.

A pesar de que el Vedruna intentó plantarnos cara, desde el primer minuto del encuentro supimos llevar el juego a nuestro terreno. Quizás, el hecho de conocer de ante mano que no nos iba a costar demasiado ganar, provocó que la intensidad en ataque y en defensa fuese más baja de lo normal. Sin embargo, y como ya solemos hacer, con el paso de los minutos supimos ganar concentración e ir corrigiendo todos los errores que íbamos cometiendo.

Todo el trabajo que se hizo en pista se tradujo en una victoria más. Una victoria que nos ha permitido escalar un peldaño en la clasificación y colocarnos segundas por delante del Xirivella y por detrás del Gandía.

Esta semana nos toca viajar hasta Meliana para luchar por nuestra vigésima victoria; pero no se olviden que, la próxima semana, jugamos en casa contra el Xirivella, equipo con el que vamos empatadas a victoria y con el que luchamos cada semana para imponernos en la clasificación. Por ello, esta semana desde sus casas y la semana que viene desde las gradas del pabellón, necesitamos todo su apoyo y que nos animen gritando eso de ¡¡¡NUESTRAS CHICAS SON GUERRERAS!!!

Crónica jornada 18.

Uuuuuuuaaaaaaa ¡¡Las chicas somos guerreras!! Uuuuuuuuuuaaaaaaaaaaa ¡¡ Las chicas somos guerreras!! Este partido lo vamos a ganar ¡¡Las chicas somos guerreras!! Y es que nosotras no tenemos rival ¡¡Las chicas somos guerreras!!

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Y es que esta semana nos merecemos cantar, bailar, disfrutar, y gritar a los cuatro vientos que las chicas senior del CB Segorbe somos imparables.

Desde que comenzamos la segunda vuelta habíamos conseguido hacernos con la victoria en todos los partidos, pero sabíamos que el pasado domingo, jugando contra el Gandía, había muchas posibilidades de que esta buena racha llegase a su fin. Y no porque pensemos que el Gandía es mejor que nosotras, porque no es así, sino porque muchas veces nuestras inseguridades juegan en nuestra contra y somos nosotras mismas las que nos hacemos perder el partido.

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Con los nervios a flor de piel nos fuimos a Gandía para conseguir nuestra quinta victoria consecutiva. Ya sabíamos que la cancha iba a jugar en nuestra contra y que, además, la hora del partido tampoco ayudaba (jugar a las 17h con el sol en todo lo alto no es muy agradable…), aun así, íbamos dispuestas a luchar hasta el último segundo.

 Quiero dar las gracias a nuestra incondicional afición que, aunque juguemos en la otra punta del mundo, siempre vienen para darnos todo su apoyo desde las gradas. Muchas gracias al grupo nominal y a los papis que nos siguen vayamos donde vayamos; las victorias también son vuestras.

Y nerviosas pero dispuestas a ganar comenzamos el partido, y no voy a engañarles, comenzamos mal. Los primeros tres minutos fueron desastrosos, una sucesión de fallos que estaba provocando que el Gandía se nos fuese en el marcador. La defensa en individual no estaba siendo del nivel necesario y en ataque no acabábamos de encontrarnos cómodas. Si queríamos continuar dentro del partido había que reaccionar, y Ramón reaccionó. En un tiempo muerto, y tras pedirnos que espabilásemos y activásemos el modo “guerreras”, nuestro míster decidió cambiar la defensa a una zona 2-3, que nos permitió acortar distancias y mantenernos en la lucha por la victoria.

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Lo cierto es que las chicas del Gandía tienen un juego muy agresivo, por no decir “sucio”, que nos dificultó mucho anotar canastas. Sin embargo, nosotras somos guerreras y supimos adaptarnos a las circunstancias del partido. Si se pegaban mucho a nosotras en defensa (en plan lapas), hacíamos penetraciones porque somos más rápidas; si se cerraban para proteger la zona, tirábamos desde fuera consiguiendo anotar algunas canastas; si nos hacían presión para que no pudiésemos subir el balón, improvisábamos con la pívot y conseguíamos romperles la línea de defensa.

Los cuartos clave fueron el segundo y el último, donde conseguimos alcanzar nuestro nivel habitual en defensa y anotar más puntos que ellas.

 

Esta victoria fue especial, esta victoria supo a gloria, esta victoria demuestra que las guerreras han llegado para quedarse, que han llegado para arrasar.

 

¡¡ Somos chicas, somos guerreras, y nos gusta el baloncesto!!

Cónica jornada 17

Después de dos jornadas consecutivas jugando fuera de casa, el pasado fin de semana las guerreras volvimos a jugar en nuestra cancha. Nos visitó el MªInmaculada, equipo que nos ganó en la primera vuelta de la liga, y que, imaginamos, volvía con la intención de volvernos a vencer. Sin embargo, nosotras teníamos sed de venganza y queríamos demostrar que las guerreras no tropezamos dos veces con la misma piedra. Las guerreras queríamos ganar, y ganamos. Ya son cuatro victorias consecutivas en esta segunda vuelta de la liga y catorce en total.

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Antes de hablarles del partido del pasado domingo, recordemos que, como ya les he dicho, en la primera vuelta el Mª Inmaculada consiguió vencernos en su casa. Si algo se ha demostrado es que las guerreras somos autocríticas y, por ello, no nos avergüenza decir que aquel fue uno de nuestros peores partidos. Como ya escribí en su momento, fuimos nosotras las que perdimos el partido por no hacer las cosas bien. Cierto es que contábamos con las bajas de algunas jugadoras, que la pista no estaba en las mejores condiciones, y que el árbitro no tenía claro si estaba en un partido de baloncesto o de boxeo. Aun así, quienes perdimos fuimos nosotras porque, como ya hemos demostrado, cuando jugamos como sabemos no hay equipo, pista, ni arbitro que nos impida hacernos con la victoria.

Seamos sinceros, aquella derrota dolió, dolió mucho; y por eso teníamos tantas ganas de volver a enfrentarnos a ellas, queríamos demostrarles que el equipo que las visitó y al que consiguieron vencer no era el equipo de las guerreras. En esta ocasión iban a tener la oportunidad de enfrentarse a un equipo de campeonas, a un equipo de luchadoras, a un equipo de jugadoras que se deja la piel desde el primer segundo hasta el último. Y ¿qué pasó? Que contra este equipo no tuvieron nada que hacer.

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El partido de este domingo quedó visto para sentencia en el primer cuarto (que ganas tenía de poder escribir esto…porque, como ya sabrán quienes vienen a vernos, nosotras somos de mantener la emoción hasta el último cuarto). Cuando terminaron los primeros diez minutos del partido el marcador iba 29 – 11; habíamos conseguido abrir distancia y eso nos iba a permitir jugar más cómodas y repartir más los minutos entre las jugadoras.

Este partido nos ha permitido volver a recuperar la posición de “mejor defensa” de la liga, y también hemos subido un puesto más en referencia al ataque, siendo el cuarto equipo que más puntos tiene a favor.

A pesar de haber ganado el partido y de establecer una clara ventaja en el primer cuarto, lo cierto es que no ha sido uno de nuestros mejores partidos. Lo que quiero decir es que, como ya he dicho en alguna ocasión, contra más difícil es el rival más disfrutamos nosotras del partido. Los partidos complicados nos exigen dar lo mejor de nosotras tanto a nivel individual como en equipo, y ahí es donde realmente se ve la esencia de las guerreras. Aun así, lo cierto es que hubo algunas jugadoras que demostraron que son guerreras de nacimiento. Cuando redacto las crónicas no suelo hablar de ninguna jugadora en particular, pero como Ro me da libertad de expresión, hoy voy a hacer una excepción. Puede que no sea la jugadora que más minutos juega, puede que no sea la que más puntos mete, puede que, a simple vista, no sea la que más destaca en un partido; pero desde aquí les digo que sin ella muchos partidos no se habrían ganado. Ella es la que siempre está dispuesta a dar un buen pase, la que siempre está ahí para hacer una ayuda en defensa, la que celebra las canastas de las demás como si fueran de ella. Marta es uno de los pilares que sostienen este equipo en lo más alto. Enhorabuena por la pedazo de jugadora y de compañera que estas hecha.

Dicho esto, que sepan que esta semana nos vamos de excursión a Gandía en busca de nuestra siguiente victoria. Y recuerden, estén en las gradas, en sus casas o en el bar tomando un café, el próximo domingo a las 17:00 es el momento de gritar orgullosos ¡¡¡NUESTRAS CHICAS SON GUERRERAS!!!

 

-Patricia Zapata

Crónica jornada 16.

El pasado fin de semana las guerreras tuvimos la oportunidad de volver a revivir la final de la Copa de Invierno. Jugábamos fuera de casa y contra el Eliseo Vidal. Sin embargo, a pesar de que enfrente tuvimos al mismo rival, lo cierto es que nosotras parecíamos no ser el mismo equipo ganó la final y se hizo con la Copa.

A nuestro favor teníamos que las dos veces que nos habíamos enfrentado al Eliseo Vidal habíamos conseguido hacernos con la victoria y, además, me atrevo a afirmar que los dos partidos que hemos jugado contra ellas (el de la primera vuelta de la liga y el de la final de la Copa de Invierno) han sido nuestros mejores partidos a nivel de equipo. Si les habíamos ganado dos veces…¿ por qué no íbamos a poder ganarles una vez más? Pues porque no basta con quererlo, sino que hay que merecerlo.

Lo primero que quiero decirles es que, a pesar de no ser nuestro mejor partido, las guerreras ganamos al Eliseo Vidal, sumando así nuestra décimo tercera victoria. Una victoria que quizás se mereció más el Eliseo Vidal por ser capaces de plantarnos cara después de haber perdido de veinte puntos contra nosotras en nuestro último enfrentamiento. Aun así, mereciéndola o no, nosotras luchamos hasta que el árbitro pito el final del partido y conseguimos ganar el partido por un punto.

El partido comenzaba a las 16:30 h del sábado y, desde el minuto uno, a nosotras nos faltó concentración y, sobre todo, intensidad. A nivel personal pienso que el Eliseo es uno de los mejores equipos de la liga y el sábado quedó claro que estaban dispuestas a hacernos sudar. La inseguridad con la que salimos al campo nos impidió dar el 100% en defensa, que es nuestro punto fuerte, permitiéndoles a ellas llegar con facilidad hasta el aro para anotar canastas. Prueba de ello es que la mayoría de los puntos que anotó el Eliseo fueron resultado de entradas que, a diferencia de los otros encuentros, en esta ocasión no éramos capaces de frenar. Ellas rompían nuestra defensa como querían y nosotras no éramos capaces de acertar en el tiro. El resultado fue que, en dos ocasiones, se nos fueron de diez puntos en el marcador. Los momentos clave del partido fueron el segundo cuarto, cuando fuimos capaces de subir un punto la intensidad de nuestro juego para conseguir llegar a la media parte solo cuatro puntos por debajo; y el tercer cuarto donde conseguimos que ellas estén más de seis minutos sin anotar.

Como ya he dicho, no fue nuestro mejor partido; pero, igual que hacemos siempre, tenemos que quedarnos con lo que hicimos bien y trabajar para no volver a cometer los mismos errores.

Lo que no podemos volver a hacer es salir a jugar un partido con tan poca concentración, con tan poca intensidad y, sobre todo, no podemos salir a jugar tan nerviosas e inseguras. A estas alturas ya deberíamos ser capaces de salir a jugar con la confianza y la seguridad de que cuando hacemos las cosas bien somos imparables.

Aun con todo, les recuerdo que conseguimos hacernos con la victoria y que no estamos dispuestas a perder ni un partido más. Somos unas guerreras y hemos venido a ganar. Nosotras jugamos en el campo y ustedes juegan en las gradas. Vamos a disfrutar juntos del baloncesto y vamos a gritar con orgullo ¡¡¡NUESTRAS CHICAS SON GUERRERAS!!!

 

-Patricia Zapata

Crónica Jornada 15

Tercera y última visita al pabellón de Nazaret, en esta ocasión para jugar contra el Prácticas.

Después de ganar el primer partido de la segunda vuelta frente al Penya-Roja, había que enfrentarse al Prácticas que, a pesar de no ocupar los primeros puestos de la clasificación, es uno de los equipos más fuertes de la liga. Ellas querían ganar el partido para seguir con su racha de invictas; nosotras queríamos hacernos con la victoria para sumar una más a las once que ya llevábamos. ¿El resultado? Las guerreras demostramos una vez más que, cuando queremos, podemos.

Llegábamos al partido sabiendo tres cosas: 1) que en la pista no íbamos a sentirnos del todo cómodas (la experiencia habla por sí sola); 2) que el Prácticas tiene la segunda mejor defensa de la liga; y 3) que, seguramente, nos iban a defender todo el partido con una zonita de esas que tanto nos gustan (Nótese la ironía). Pero, como buenas guerreras, nosotras íbamos con los deberes hechos para poner solución a los tres problemas; ¿cómo? pues muy sencillo: 1) aunque en la pista no vayamos a sentirnos cómodas sabemos que somos capaces de jugar en peores condiciones (solo hay que recordar las semifinales de la Copa de Invierno); 2) si ellas tienen la segunda mejor defensa de la liga, nosotras tenemos la mejor (y no lo digo yo, lo dicen las estadísticas); y 3) hemos llegado a un punto en el que nos da igual que nos defiendan al hombre o en zona, lo sabemos atacar todo.

Y con esas tres ideas clave salimos a la pista dispuestas a demostrar que, después de ganar la Copa, nuestro objetivo es ganar la liga.

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La sensación desde dentro del campo era que estábamos jugando mucho mejor de lo que reflejaba el marcador. En defensa estábamos en la línea de siempre, defendiendo al hombre, cerrando las penetraciones y llegando bien a tapar el tiro. Prueba de ello eran los pocos puntos que ellas conseguían anotar. Sin embargo, al ser su punto fuerte la defensa, a nosotras también nos estaba costando bastante anotar. Pero, como ya saben, a mí me gusta ver siempre lo positivo de todas las situaciones, y ¿qué es lo positivo de esto? Pues que, como no nos resultaba fácil colar la pelota en el aro, no nos quedó más remedio que confiar en nosotras mismas para, a la menor oportunidad de tiro, lanzar a canasta. Y el resultado fue que, a pesar de que la máxima anotadora marco siete puntos, fuimos ocho las que sumamos puntos en el marcador. Esto demuestra que un partido no se gana cuando una jugadora marca ella sola veinte puntos, sino que un partido se gana cuando confiamos en nosotras mismas y sumamos las doce en la misma dirección.

El partido del pasado domingo fue un avance más en nuestra carrera por alcanzar la meta. ¿Y cuál es nuestra meta? Pues llegar todo lo lejos que podamos, eso sí, siempre divirtiéndonos y, sobre todo, siempre juntas. Porque pase lo que pase,

¡¡LAS CHICAS SOMOS GUERRERAS!!